Archive for noviembre, 2010

25 noviembre, 2010

Las inconsistencias de Ángela de Calcuta


Lo que puede parecer la afirmación más social desde que tenemos conocimiento de la crisis, después claro está de aquel famoso “hay que repensar el capitalismo” de Nico Sarkozy que luego quedo en nada, esconde lo peor de nuestra prima Angy. Y es que la canciller ha dicho que “los inversores privados tienen que compartir las pérdidas futuras de la crisis de deuda soberana”, lo que a primera vista suena sensato y hasta razonable. Lástima que esto no sea más que un lobo disfrazado de cordero.

Expliquemos la verdadera naturaleza del asunto. Lo primero, los inversores privados, bancos y fondos de inversión causantes de la crisis, no van a poner un pavo. Lo segundo, dichos inversores privados son los que aprietan las tuercas a los países subiendo la prima de riesgo, que para que nos entendamos es como el euribor de nuestras hipotecas. Vamos que obligan a los países a pagar más por los préstamos recibidos. Tercero, el anuncio de Merkel lo que hace es dar una razón a los inversores para presionar más a los países con la excusa de que ‘si vamos a correr con parte de los gastos es lógico que te suba el interés’, acercando un poco más a la quiebra a algunas economías (esto se hace para volver a prestarles dinero y alimentar el círculo). Y cuarto, y realmente repugnante, la mayor parte de la deuda de los países está en manos de bancos alemanes y estadounidenses, por lo que el anuncio de Angelita beneficia a sus banqueros, que son los que la mantienen en el cargo. Será por eso que la prima de riesgo se calcula por el bono alemán, es decir que la deuda alemana nunca sube, al igual que la de Estados Unidos que se autofinancia sola por el rollo ése de ser el dólar la moneda de referencia.

Vamos, que lo que parecía un vahído izquierdista de la Merkel, no es más que un plan para ganar más dinerito.

Por otro lado, la deuda de los países, o deuda soberana, la tenemos porque le hemos dado pasta a los bancos, y la bancarrota no es de los países, sino de los bancos. Por lo que amigos, si les va mal que se jodan, que a mi ellos no me pagan la hipoteca ni me perdonan un euro en comisiones. Y si nos atenemos a la ley del liberalismo económico que llevan 30 años defendiendo, la de más mercado y menos estado, habría que dejarlos caer. Cosa que no pasará y que  por mucho que nos pese hemos asumido.

Lo cierto es que en Irlanda: 25.000 empleos públicos a la mierda. Congelación de las pensiones. Más impuestos a las clases trabajadoras. Reducción del Salario Mínimo Interprofesional. Abaratamiento del despido… Os suena, ¿no?. Pues que no os quepa la menor duda, que ahora va Portugal, y luego…

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25 noviembre, 2010

Lasciate ogni speranza


En la niebla, dice Milán Kundera, todos somos libres, pero es la libertad de alguien que está en tinieblas (no entrecomillo, pero es de Los testamentos traicionados).

Toda la vida ocupando nuestro tiempo con el objetivo de tener una razón para seguir. Planeando la adquisición de un coche, un móvil o una casa que nos distinga, presentes en cada evento para que no se diga que nuestra vida es tiempo perdido. La tiniebla debe ser la incertidumbre que rodea a Antoine Roquentin en su búsqueda de sentido, hasta que por fin sentado en un banco de un parque, mirando la raíz de un árbol, entiende que quizá el sentido es que no tiene por qué existir sentido alguno (La náusea de Sartre).

La niebla es lo otro. Ese mundito que han construido los nuevos intelectuales de la cultura globalizada para que pasemos el rato y que mientras lo hacemos dejemos algo en la caja… y creamos que somos libres, aunque en el fondo ellos son conscientes de que “el grupo, es decir nosotros, deseamos ser gobernados por una fuerza ilimitada. Sentimos una pasión extrema por la autoridad; en expresión de Le Bon, tenemos sed de obediencia” (Adorno, citando a Freud, a su vez citados por Zygmunt Bauman en Miedo Líquido).

En conclusión. Si seguimos dándole vueltas a la crisis de Irlanda, o al ataque de Corea del Norte, o a las elecciones catalanas, o a que deberíamos salir a la calle a protestar, o en todas esas cosas que a diario nos dicen que debemos considerar como importantes, estamos perdiendo la única opción de libertad que tenemos: Pensar, y hacerlo “sin cogniciones previsibles y de las que nada nuevo surge que no haya sido colocado allí de antemano” (Adorno). O como decía un profesor mío de historia (el gran Gómez) “una persona se puede dar con una canto en los dientes si logra tener una idea propia, suya, en toda su vida, entonces podrá decir que ha vivido”.

Hasta que no empecemos a lograr eso entre todos, que es lo único que nos permitirá construir cosas nuevas, ya que el modelo que nos rige ha quedado obsoleto y las alternativas que nos presentan están trasnochadas, hasta que no pensemos con libertad, aunque sea para meter la pata hasta el fondo, seguiremos en tinieblas, y la inscripción que Dante Allighieri sitúa sobre la Puerta del Infierno (abandonad toda esperanza Lasciate ogni speranza) será nuestro único futuro.

Como yo no tengo ideas ni pienso de forma autónoma, he robado todos los argumentos de este post. A modo de tertuliano de la tele, pero sin pillar los eurazos que se llevan ellos.

Necesitamos algo nuevo, amigos.

22 noviembre, 2010

Productos sí, personas no


¿Habéis visto la película Blade Runner? Es una de mis favoritas. Pues bien, en esa obra de arte de Ridley Scott aparece un aparato maravilloso que sirve para hacer huevos duros. Recordáis la escena  en casa de J.F. Sebastian cuando Daril Hannah, Pris en la película, mete la mano en una especie de probeta grande de agua hirviendo y saca un huevo, dando a entender a Sebastian su naturaleza replicante. Si Pris hubiera dado la vuelta al aparato habría leído: Made in China.

Al igual que el atrezo de Blade Runner, nuestro mundo está lleno de objetos que son de otro lugar. De China en su mayoría, pero también de Nueva Zelanda, de Estados Unidos o de Italia. Algo normal en un mundo globalizado como el nuestro. Gracias a este mundo de fronteras abiertas podemos tener en nuestra cocina granos de café senegales y tazas rusas. Podemos mover la leche con cucharillas suecas, o de donde sea el Ikea, y mirar el informativo en una tele madeinTaiwan, mientras ponemos los pies en nuestra mesita de roble canadiense. El mundo ya no tiene límites.

Lo extraño es que tengan más facilidad para viajar los productos que las personas. Mal asunto éste. Denota que el poder está en manos de gente que tiene más interés en que se desplacen cosas que se pueden comprar y vender que personas, que para eso ya están las mafias. Es asombroso que un producto pueda cruzar el mundo como si nada y una persona se las vea putas para ir, por ejemplo, a Estados Unidos. Y ya no hablo de inmigrantes ilegales, los pobres. Hablo de las gentes del primer mundo desarrollado y prepotente… Nos desnudan, nos hacen sacar todas las cosas de la maleta, nos hacen tirar los botes de colonia, desodorante, dentífrico y demás, encender todos los aparatos eléctricos… Nos tratan como terroristas, aunque en las noticias los terroristas suelen pertenecer a etnias minoritarias, según nos dicen. La polla.

Y si entramos a valorar lo de los inmigrantes qué decir. Les vendemos teles y antenas parabólicas para que vean lo deputamadre que es nuestro mundo. Les decimos que su mundo es una mierda y que no tienen nada que hacer. Les recordamos que son unos atrasados por seguir religiones en desuso que lo único que hacen es poner en evidencia la desigualdad en su propia sociedad, poco menos que los convencemos de que lo mejor que pueden hacer es venirse al occidente salvador y cuando se atreven a dar el paso, a cruzar medio mundo pasando por penurias innombrables, resulta que los metemos en un gueto y los tachamos de criminales. Cómo no se van a hacer terroristas.

Productos sí, personas no.

15 noviembre, 2010

Umblicus Feminae


Será porque fue lo último que Dios puso en Eva, o porque es como un misterio insondable que me atrapa sin remisión. En cuanto al tema de la creación pienso como Saramago, con algún matiz. Mientras que él opina que Dios se olvidó de él y sólo después de unos días cayó en la cuenta y rectificó, yo considero, que Dios dejó el asunto para el final, como culmen de la obra. Creo que cuando terminó de hacer a Eva, con las manos manchadas de lo que manchen las costillas, porque con Adán sabemos que las tenía manchadas de barro, la miró y se dio cuenta de que en el abdomen, más o menos a la altura del nacimiento de las caderas, había que poner algo, como una guinda, porque la extensión de carne era demasiado amplia como para no tener remates. Por eso, Dios le puso a Eva un ombligo. Luego repitió la operación en Adán, que al ser primero en la creación carecía de él, aunque no quedole tan bien, y ése es uno de los argumentos más sólidos para pensar que Dios es un hombre, aunque esta cuestión no ha sido demostrada.

A lo que vamos, desde mi punto de vista el ombligo femenino es la mejor invención de la historia de la humanidad. O de la historia de la divinidad, como se quiera ver. Es un punto indeterminado a media altura entre el todo y la nada del que no puedo abstraerme, por mucho que lo intente. Muchas veces, sobre todo en verano, me he quedado embobado observando esa depresión de la piel. Y más de una vez me han puesto la cara roja, al darse cuenta la propietaria de tan hermosa cicatriz que miraba con fruición su abdomen. La pena es que en invierno es más complicado disfrutar de su contemplación, tal vez porque el umblicus feminae es fruta de temporada y florece exclusivamente en los meses estivales. Pero tal es mi adicción que como los yonkis me veo obligado revolver cielo y tierra para quitarme el mono. Tanto es así, que este año me apunté a una piscina cubierta con la llegada de las primeras lluvias. Cual fue mi sorpresa al ver que las mujeres no se ponen bikini para ir a nadar, usan unos bañadores horribles diseñados para un mejor desplazamiento acuático, como si tuvieran que batir algún record del mundo, con lo que sus ombliguitos no son visibles. Y como no sé nadar bien y yo no me había apuntado para mejorar mis habilidades natatorias, me borré de la piscina.

Una vez que mi plan maestro se ha demostrado fallido, sólo me quedó recurrir a los clásicos , así que a veces me sorprendo paseando por las tiendas, por si en un estirón para coger algo del estante de arriba un ombligo tiene a bien dejarse ver, pero es una actividad demasiado paciente para los resultados que se obtienen de ella. El ombligo tiene sus épocas y no se puede hacer nada.

Sin embargo hoy he descubierto algo maravilloso. Mientras daba satisfacción a otro de mis placeres, el de comer aceitunas. Me he dado cuenta de que las de Campo Real pueden mitigar, que no paliar, mi vicio más secreto: la observación minuciosa de ombligos femeninos. La única diferencia es que hay que echarle un poco de imaginación. Pero con tiempo y entrenamiento llegas a contemplar el ombligo de la vecina del sexto sin el menor esfuerzo. Aunque como mi mente es caprichosa, muchas veces  me completa la visión con la Jolie o con la Charlize Theron ¡Qué buenas están las aceitunas!

9 noviembre, 2010

Olores


Tomo café. Hay drogas que no puedo evitar. Y leo el periódico. Bueno, más bien me escondo tras él. Suelo pasar las páginas deprisa, no me detengo más allá de los titulares y las fotos, por no ponerme de mala hostia. Y entre titular, foto y sorbo de café paso el rato.  Pero a veces me atrapan los olores, cosa rara en un periódico, porque sólo puede oler a papel malo y tinta seca, que ni húmeda está cuando yo lo leo. Aunque como lo leo en el bar a veces huele a montado de lomo y a cerveza.

Paso la página. A plástico quemado, a eso olía hoy el periódico. No puede oler a otra cosa ese campamento desolado que aparece en la foto. Bueno a polvo y arena arrastrada, tal vez. Pero a plástico quemado seguro. El humo es negro, como el que soltaban los palos de las piruletas cuando los quemábamos para ver caer lágrimas de fuego. Y eso olía a plástico quemado. No me detengo mucho ahí, porque no me puedo creer que las piedras maten más que las balas, que es lo que dice la información. Me sigue oliendo a plástico quemado, y pienso, vale, a lo mejor las piedras matan más que las balas, pero las prisiones secretas a las que llevan a esos pobres desgraciados ¿no son la muerte también? Cárceles negras las llaman, y yo no me puedo imaginar a qué huele el color negro.

Página vecina. Me huele fuerte a especias. A curri, y a cardamomo, y a clavo. Aunque no sé por qué. Es el parlamento indio, y seguro que es un sitio muy aséptico, pero a mi me huele a samosa. Será por los soldados que aparecen detrás de Obama con un sombrero muy extraño, como si le sobrara tela y no supieran qué hacer con ella. Me quiero escapar de allí, pero me gusta el olor a especias, y eso me obliga a leer que la democracia india es un ejemplo para el mundo. Y que merece estar como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Y me huele a chamusquina. Porque resulta que en India hay muchos pobres, y hay un sistema de castas, y tienen armamento atómico. Y no sé a qué huele la hipocresía.

3 noviembre, 2010

Negros y latinos


Estoy con las elecciones americanas, que fíjate a mí lo que me importan, pero ahí estoy. Y escuchando a los diferentes expertos, que deben de saber un montón de elecciones, aparece la información, ésa que me da un golpecito en las sienes. “El senado norteamericano no tiene senadores negros”, !todo ello pese a tener un presidente de ese color¡ Y yo me pregunto ¿Teniendo en cuenta que 1 de cada 9 americanos son negros, no debería haber por lo menos un par de ellos en el Senado? Pues, la respuesta es no. Debe ser que ser conforman con tener al presidente. Ahora, que viendo los datos de la pobreza del país uno se da cuenta por qué no hay negros en el Senado… Seguro que están buscando trabajo. Un 23,2% de los negros estadounidenses viven en la pobreza. Esto quiere decir que de los 40 millones de negros que deben vivir en Estados Unidos unos 9 millones son pobres, el resto supongo que son ricos que juegan al baloncesto, al fútbol americano o hacen películas. No lo sé, pero el caso es que no están en el Senado. Ya cada cual que vaya sacando conclusiones.

Lo que sí me ha sorprendido es que por primera vez haya una representante latina. Una tal Susana Martínez, que ha logrado su sillón por el estado de Nuevo México. Ahí he visto un rayo de esperanza, al pensar que por lo menos el país más poderoso del mundo no estaba completamente en manos de blancos, cristianos, asquerosamente  ricos. Pero todo de ha venido abajo cuando el experto en cosas de expertos ha dicho que la senadora Susana Martínez forma parte del Te Party y que ha logrado su elección con un mensaje muy claro de mano dura contra la inmigración ilegal. Me pregunto de dónde serán los padres de la tal Martínez

En ese momento, he vuelto a mis cosas con la clara convicción de que toda lógica ha muerto. Que este mundo perdió un tornillo y que definitivamente necesita un mecánico.