Posts tagged ‘Política Internacional’

1 diciembre, 2010

Wikileaks y los motivos para ser Rojo.


Resulta que se ha puesto ante nuestros ojos la verdad y estamos escandalizados. Ahora nos damos cuenta de que eso que sucede en la películas es verdad. Que hay espías, que hay presiones por parte del cuerpo diplomático estadounidense a mandatarios, jueces e instituciones para poner en marcha las actuaciones acordes a sus intereses o para cerrar aquellas bocas que no es conveniente oír. Y eso molesta. Aunque no sé por qué. Escuece que la justicia no fuera valiente con el caso Couso y no se atreviera a juzgar a los culpables de un asesinato. Pero todos sabemos cómo funciona la justicia y que la ciega de la espada no es tan ciega. Nos sorprende que nuestros políticos y fiscales interfirieran en la administración de la justicia, y parece que la pelota está en el tejado de los Yankis, pero lo cierto es que los que están en entredicho son el resto, porque el cuerpo diplomático estadounidense hace su trabajo, y lo hace bien por sucio que nos parezca, y son los demás los que obedecen, dejando a las claras que existe un imperio que ordena y manda en el mundo.

Y este es el punto al que quiero llegar. Lo que realmente demuestran los papeles destapados por Wikileaks, que al parecer le llegaron a J.Assange en un cedé con una carátula de Lady Gaga, es que los Estados Unidos son los amos del mundo, más allá de la vena literaria de su cuerpo diplomático o la falta de tacto al enviar sus observaciones. Y eso es una buena noticia. Lo es porque pese a que ya nos imaginábamos que esto era así, desde los fortines del imperio se nos decía que eso de la ‘mano negra’ era un invento de gente que quiere ver cosas donde no las hay, y que si el mundo funciona como funciona es porque la confluencia de intereses lo lleva en esa dirección. Mentira. Ahora sabemos que existen directrices claras sobre qué hacer y cómo hacerlo. La mano negra se llama Secretaria de Estado/Pentágono, ocupe quien ocupe el cargo.

Ahora bien, lo que realmente asusta a la señora Clinton es que la credibilidad de los voceros ha sido dinamitada. Es decir, la próxima vez que escuchemos a Juan Fernando López Aguilar prometiendo justicia nos pensaremos muy mucho si creerle. La próxima vez que se inicie una persecución a un juez, como Garzón, sabremos que está promovida desde el imperio para “torcer el brazo” de la justicia comprometida que pretende investigar las torturas y las violaciones de derechos, las de Guantanamo y las de la Guerra Civil.  Y así todo lo que se nos ocurra… guerras, implantación de multinacionales, dominio de los recursos naturales; absolutamente todo responde a los designios del Imperio. Ahora ya lo sabemos y no nos pueden decir que no.

Por eso, pese a que la secretaria de estado norteamericana, Hilary Clinton, aseguraba que Wikileaks iba a poner en riesgo no sólo “la causa de los derechos humanos sino también las vidas y el trabajo de muchos individuos”, claro que José Couso y los civiles iraquíes y los muertos de congo no son individuos ni tienen derechos humanos, hay mucha gente que se alegra por la filtración de Wikileaks. Un ejemplo de ello aparece hoy en El País, donde Máximo Cajal, ex diplomático español, señala que “estos documentos ponen al desnudo las presiones confesables y algunas inconfesables a las que están sometidos los llamados países aliados. Los llamados países aliados tendremos que ser más cautos. El jefe de Estado, los ministros, la Magistratura, los fiscales… En el futuro tendremos que ser conscientes de lo que está en juego cuando uno se sienta delante de un funcionario de EE UU. No se trata sólo de que puedan aparecer sus manifestaciones publicadas, como ha ocurrido, sino que uno puede verse sometido a presiones. Hay que ser cauteloso con lo que se dice y con lo que se escucha, porque muchas veces compromete más lo que se escucha que lo que se dice”.

Yo también me alegro. Porque ahora ya sabemos que existe una mano negra, que existe un imperio, y que los rojeras, podremos serlo con todo el derecho del mundo. Me alegro de poder llamar mentiroso a un político o a un juez sin tener que atenerme a las consecuencias de haber acusado sin pruebas, me alegro de poder llamar asesinos a los dirigentes de las grandes empresas y me alegro de tener la prueba escrita y fehaciente de la existencia de una élite que se llena la boca de grandes y bellas palabras (derechos humanos, justicia, paz…) para hacer exactamente lo contrario de lo que dicen, y hacerlo con un sólo objetivo (poder).